No contiene spoilers de la serie

Hace 20 años la mafia llegaba a la pequeña pantalla con la serie de Los Soprano. Llenaba esa pantalla un tipo grande, Tony, el gánster que al sonreír tenía mirada de niño, pero si no sonreía todos temían al Padrino. Y como buen Padrino, tiene una familia numerosa alrededor. Ahí entra lo grande de esta serie que trajo HBO. Un reparto muy cuidado de actores que llevaban el acento italiano por Nueva Jersey. Carisma de personajes en un puzzle mafioso que hace que todo encaje en esta serie. Una serie con un potente protagonista pero también muy coral.

Esta serie ha enseñado que se puede tener todo -dinero, sexo, poder- pero aun así sentirse deprimido. Y la depresión en un tipo grandullón la hace creíble James Gandolfini, el actor que dio vida a Tony.

James Gandolfini falleció en 2013 pero su actuación ya ha pasado a la historia.

Ganó con este mítico papel un Globo de Oro, tres premios Emmy y cinco estatuillas del sindicato de actores. Y otro premio, llegó a tener una nómina de un millón de dólares por capítulo.

De cabeza al psiquiatra

Los Soprano es una serie que se enfrenta a problemas familiares, unas ‘cosillas’ con su madre, con su esposa, problemas con la traición, problemas de llevar una organización cri-criminal, estrés, ansiedad, ataques de pánico. Todos esos problemas se los cuenta a su psiquiatra, a la doctora Melfi. Lo que ha tenido que aguantar esta señora sentada en frente de Tony. Por cierto que esta actriz comenzó siendo modelo, una sex symbol de los 80 y en esta serie demostró su versatilidad.

Tony Superstar en la última cena.

Droga, un restaurante, una carnicería, prostitución y el Bada Bing!

Todo esto lo creó David Chase y se basó en su propia experiencia. Él mismo es de ascendencia italiana. La familia Soprano está inspirada en la familia De Cavalcante que manejó el crimen organizado en Nueva Jersey.

La tempestuosa relación de Tony con su madre Livia está basada en lo que le ocurrió a él con su ‘mamma’.


Como apunte tontaquer, a mí Livia me recuerda a Javier Bardem en No es país para viejos.

Fueron 86 episodios, desde 1999 al 2007. Se convirtió en una de las series con más éxito de la historia de la televisión. Conquistó a los críticos. Ganó 5 Globos de Oro y 21 premios Emmy. La revista Rolling Stone también la situó en el número 1 de las 100 mejores series de todos los tiempos. Y yo que me alegro porque qué ‘serión’.

El final

Tranquilos, no os voy a hacer spoiler porque creo que incluso quién lo haya visto se queda ‘picuet’. La bandeja de entrada de atención al espectador de HBO se colapsó porque muchos no entendieron el final y decían: what the fuck? A lo que Chase respondió con su silencio durante mucho tiempo, seguramente diciendo en su casa: seguid pensando en mi final sibilino, pensad cabrones. Ahí quedó ese the end de los de rebobinar y volver a ver para encontrar la clave. Si no habéis visto Los Soprano, poneros cómodos y disfrutad de su majestuosidad.